No es que ahora no encendamos luces y que no recemos, pero ahora todos, o casi todos, nos tomamos esta fiesta hasta incluso con alegría. La verdadera fiesta, hasta en los colegios y guarderías, los niños se los pasan “pipa” con esos disfraces tan bonitos e ingeniosos. Con lo cual, hemos convertido la fiesta triste, en alegre y super divertida. Da gusto ver a la gente joven, niños, mayores, padres, hijos, abuelos, todos disfrazados de vampiros, dráculas, brujas, calabazas y diablos...
Hay gente a la que no le gusta esto, es más, a mí antes no me gustaba. Pero conforme va pasando el tiempo, me he dado cuenta que la vida, y la muerte, van cogidas de la mano y son como dos hermanas. Con lo cual si a una le hacemos fiestas y bailes ¿por qué a la otra no?. También creo que todo esto, sirve para que nuestros niños no le tengan miedo a las fantasmas o brujas, y hasta incluso a la propia muerte, ya que ahora para ellos, la muerte es una fiesta.
Este año, yo tuve el programa de radio esa noche, el lunes 31, y tanto al ir, como al venir, me lo pasé estupendamente bien de ver la alegría de la gente. Mi compañero nos tiró encima de la mesa de la emisora, para gastarnos una broma, una cabeza humana de goma, con un ojo que se le salía hacia fuera, tenía unos pelos terribles, una lengua horrible, no os podéis imaginar la juerga que tuvimos con la dichosas cabeza. Fue, una noche original, alegre y con “cabeza de muerto incluida”.
¿Qué os parece?, ¿qué es mejor, estar tristes y asustados con todo lo que nos está cayendo, o estar alegre y reírse un rato de todo lo que tenemos encima?
Yo creo, que la risa es una terapia estupenda para el cuerpo y para el alma. Por supuesto, todas las cosas tienen su límite y hay que hacerlas desde el cariño y el respeto que se merecen todos los que nos acompañan y los que ya no están aquí. Y a los seres que ya no están con nosotros, estoy segura que no les gustaría vernos tristes y apesadumbrados. Al día siguiente, fui al cementerio a ver a mis seres queridos, y os aseguro que entré allí con una actitud completamente distinta a la de otros años. Pienso, que lo importante es que hagamos el bien con nuestros semejantes, así nos encontraremos mejor cuando ya no estén aquí en la tierra.
Os tengo que decir, que en muchos pueblos mejicanos el día de todos los Santos, lo celebran con una gran comidad, bailan, cantan y pasan el día en el cementerio y hasta incluso, lo adornan con farolillos de papel y con guirnaldas de flores, ese es el homenaje que les dan a sus difuntos. Ya veis que no todo es llorar y estar tristes, esta gente también quieren a los suyos y sin embrago, ese día están muy cotentos, ya que piensan que la muerte es una etapa más de la vida y por eso lo celebran igual, como si se fueran de fiesta. La luna de este mes es: LUNA DE DUELO.
Ya se nos va marchando el mes de noviembre, para dar paso al navideño diciembre. Creo que ya os he contado alguna vez, que a mí, noviembre me ponía bastante melancólica. Afortunadamente, los tiempos avanzan, unas veces para bien, y otras para mal. Antes, este mes era de recogimiento por la fiesta de todos los Santos, y el día 31 de octubre sólo veíamos películas tristes, obras de teatro como la de D. Juan Tenorio, y la mayoría de la gente esa noche, encendía esas lucecitas que se ponen en aceite y que les llaman mariposas, era una noche para rezar por nuestros seres queridos.
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