En 2007 Lorenzo Agustí tampoco supo sustraerse a la política de “traer” algún proyecto comercial rimbombante que mejorase las cifras del paro. La posible implantación de Ikea generó muchas expectativas y algunos rechazos en los barrios circundantes que vieron su tranquilidad y accesibilidad, perturbados por las grandes afluencias de tráfico que generan estos centros comerciales.
No voy a recordar el fiasco negociador durante el cual se levantó de la mesa nuestro alcalde que luego tuvo que plegar velas reiniciando las negociaciones o el descarte de los terrenos junto a Cruz de Gracia, terreno en donde el entonces empresario Manuel Palma había intentado instalar la “ciudad del automóvil” con campo de golf incluido.
Con el apoyo de Compromís, las nuevas negociaciones parecieron encaminarse a la zona del antiguo campo de tiro militar. Incluso los socialistas se ofrecieron a mediar con el gobierno central para facilitar la compra de dichos terrenos y entonces los de Ikea exigieron una salida directa al bypass a lo que Fomento se negó.
Entoces el proyecto contaba con el apoyo de la Generalitat que lo había servido en bandeja a Agustí, tras arrebatárselo a Alfafar en donde aún mandaban los socialistas, y apadrinó un convenio con las patronales del mueble por el que estos iban a tener una zona de ventas junto a Ikea, la Ciudad del Hábitat.
Y casi todos felices. Bueno menos Ikea que siempre se ha quejado por el coste del plan de accesos. Por ello empezó a dejarse querer por otros ayuntamientos que han ido desfilando ofreciendo prebendas ¡Bienvenido Mr. Marsall! Como dicen los del PCE en un vídeo.
Hasta que, de repente, el Consell otorga, tras años de paralización, la licencia comercial para Ikea-Alfafar y todo parece volverse del revés aunque hay que decir que ha sido el propio Consell quien sugirió a Ikea quien retomara la opción de Alfafar tras haber ganado allí las elecciones. Agustí no goza de simpatías en el aparato del PP valenciano y se nota, parecen quitarle lo que antes le habían dado.
Pero en la opción de Alfafar se reproducen los problemas de quién pagará el coste de los accesos que exige Fomento, mientras que la patronal de comerciantes del mueble se queja porque el proyecto de Paterna les daba la opción de vender junto al gigante del mueble y máximo competidor.
El Ayuntamiento de Alfafar dice que tampoco puede hacer frente al coste total de las obras valoradas en 25 millones y mientras tanto Ikea vuelve a decir que todavía no se ha decidido, que se lo está pensando…
Son suecos y se hacen el tonto, mientas los alcaldes sudan la gota gorda para buscar el dinero para “sus” accesos y yo me pregunto ¿Por qué tendríamos que pagar los accesos a un centro comercial, que es un gran negocio, cuando nuestro Ayuntamiento está despidiendo plantilla y aumentándonos los impuestos?.
Ni idea.